Kylian Mbappé vuela, incluso en partidos en los que no es su figura ni la estrella más brillante. Tiene 19 años. Lo cuenta la historia: es un crack precoz. Es un hito en el recorrido de los tiempos, ahora, bajo el cielo de Rusia…
Lionel Messi está sentado en el banco de suplentes del seleccionado argentino. José Pekerman no lo tiene en cuenta para ingresar en el partido de los cuartos de final frente a Alemania. Ya se agotaron los cambios bajo el cielo del Olímpico de Berlín. El crack rosarino no ingresa en ese encuentro decisivo de la Copa del Mundo de 2006. Tenía 19 años. Venía de ser campeón del Mundial Sub 20 el año anterior.
Diego Maradona, con 17 años, es uno de los tres excluidos de la lista preliminar de la Selección argentina para la gran cita de 1978. Llora. La historia cuenta aquel detalle como un absurdo. El Diez, que iba camino a ser el máximo goleador del torneo de la AFA, se transforma en campeón periférico. Es un perfecto outsider del primer título mundial de la Argentina. Al año siguiente, el chiquilín de Villa Fiorito -El Pibe de Oro, como ya le decía El Gráfico- festeja con su gente, en las cercanías de la calle Azamor, el título de campeón juvenil en Japón 79.
Johan Cruyff -el mejor de los holandeses- recién aparecía en el seleccionado de su país y se mostraba como figura naciente en el Ajax. Nada de Mundiales.
Zinedine Zidane -cara visible de los principales éxitos de Francia- se asomaba en la primera división del Cannes, con 18 años. Recién a los 22 años formaba parte del ciclo que derivaría en la mayor conquista gala: el título del mundo en 1998.
Alfredo Di Stéfano -emblema del fútbol en dos continentes- tenía 19 años cuando convirtió su primer gol en la A y su primer doblete. Tenía puesta la camiseta de Huracán, cedido por River. En el ya desaparecido Gasómetro marcó dos de los tres goles en el duelo frente a San Lorenzo. Cuentan quienes mucho conocen la historia del Clásico de Barrio más grande del Mundo que aquel día de 1946, Jorge Bergoglio -el Papa Francisco- se hizo hincha de San Lorenzo.
No es bullying de élite. Pero se le parece. Ya se enojó varias veces. Ahora, finalista del Mundial con la Francia de su nacimiento, ya no será tan fácil decirle que sólo corre rápido, como lo hizo siempre desde los días de nene en las periferias de París, en el club del barrio, el AS Bondy. Allí donde ahora, además de visitante frecuente, es un pertinaz emprendedor solidario. Kylian es parte de la compleja amalgama de la Francia que se exhibe a partir del fútbol y que tan bien retrata el documental Les Bleus.
Sólo hubo un pibe en la historia más influyente que un Sub 20 como Mbappé en la historia de las Copas del Mundo. Un tal Pelé. En 1958, O Rei, con 17 años y rodeado de estrellas, convirtió seis goles en sus cuatro presentaciones. Algunos dijeron que era la Navidad del Fútbol. Después se discutió un poco al respecto. Ahora, también…
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miércoles, 11 de julio de 2018
Francia avanza a la final
EL DATO
Francia jugará la final el 15 de julio frente al ganador del partido Inglaterra-Croacia.
3 finales en mundiales suma Francia con la que disputará el domingo.
Francia jugará la final del Mundial de Rusia 2018 al superar a Bélgica (1-0) con un cabezazo del central Samuel Umtiti tras un saque de esquina, la sentencia de un conjunto galo que jugó sus cartas al contragolpe y frenó en seco el sueño de la “generación dorada” del fútbol belga.
La cabeza de Umtiti bien vale una final, la tercera de un Mundial para Francia, lograda con la receta práctica con la que consiguió avanzar en Rusia 2018: la del contragolpe, con un excelente Kylian Mbappé a la carrera y un inteligente Antoine Griezmann. Sólo los fallos de Olivier Giroud les privaron de más goles.
La nueva hornada “bleu” tendrá su segunda final consecutiva, tras la que perdieron en la Eurocopa 2016 ante Portugal, y la tercera de su país en la Copa del Mundo. La primera la ganaron en casa en 1998 a Brasil con su seleccionador Didier Deschamps sobre el césped. En la segunda, cayeron ante Italia en Alemania 2006.
Un testarazo del que se acordarán en mucho tiempo en Bélgica, que volvió a darse de bruces con el muro de las semifinales. El mismo que frenó a la generación de Enzo Scifo y Jean-Marie Pfaff en México 1986 lo hizo con los Eden Hazard, Romelu Lukaku, Kevin de Bruyne o Thibaut Courtois. Dominaron la posesión, pero carecieron de peligro.
El balón fue desde el inicio belga, que maniobró entre una zaga de cuatro al defender y el esquema de tres centrales y dos jugadores abiertos en las bandas: Nacer Chadli y Eden Hazard. Por la izquierda, desde la que penetraba la estrella del Chelsea, llegaron las mejores ocasiones de los “Diablos Rojos”.
Hazard superó en todo momento al joven lateral galo Benjamin Pavard y amenazó, primero con un disparo con la izquierda y luego con otro a la media vuelta con la derecha que despejó el central galo Raphael Varane a córner. Corría el minuto 19.
El acoso belga seguía: un cabezazo de Marouanne Fellaini, un disparo tras un rechace en un córner de Toby Alderweireld. En ambas respondió Hugo Lloris, salvador de su equipo en los primeros 25 minutos. En otro pase de la muerte de Hazard desde la izquierda, fue Umtiti el que respondió por una Francia con el agua al cuello.
Sin haber llegado al gol, los “Diablos Rojos” bajaron una marcha, y Francia comenzó a encontrar el contragolpe y las ocasiones. Giroud tuvo dos, un remate de cabeza a centro de Pavard en una jugada ensayada y un disparo flojo tras un pase de la muerte de Mbappé.
Antes del descanso, Courtois evitó con el pie derecho que Pavard marcara a pase de Mbappé, y Lukaku no supo aprovechar un error de Umtiti para rematar.
Tras el paso por vestuarios, la tónica siguió parecida, pero la posesión belga era menos peligrosa y los contragolpes franceses más afilados. Vincent Kompany evitó un remate a la media vuelta de Giroud, pero en el saque de esquina posterior, Umtiti se adelantó a Alderweireld y Fellaini para marcar de cabeza el 1-0.
El tanto acomodaba aún más a los de Didier Deschamps en su apuesta y a ello se unió que Mbappé destapó el tarro de las esencias: una carrera con pase para Matuidi y un pase de tacón dentro del área para el remate de Giroud.
En cinco minutos, dos centros obligaron a Lloris a sacar un balón con los puños y a ver cómo otro, rematado por Fellaini, se iba a unos metros de su portería. La posesión volvía a ser de la generación dorada del fútbol belga, que veía cómo su gran momento se les escapaba entre los dedos.
Conforme avanzaba el reloj, la desesperación belga iba en aumento mientras los aficionados franceses en el estadio de San Petersburgo empezaban a entonar “La Marsellesa”. Lukaku tuvo una opción de cabeza, pero no llegó a conectar, Courtois detuvo un disparo raso a Griezmann y Tolisso se perdió el 2-0 en el descuento. Pero ya poco importaba, porque los “bleus” estarán en la final de Moscú.
EL TERCER TIEMPO
La figura
Samuel Umtiti
El defensor además de mostrarse sólido en la última línea, anotó el gol del triunfo para su selección.
El árbitro
Bien
Andrés Cunha no tuvo problemas para dirigir el partido y sus decisiones no incidieron en el resultado final.
Didier Deschamps
DT. FRANCIA
“Mis jugadores son jóvenes pero mentalmente fuertes.Tienen experiencia y buena predisposición".
Roberto Martínez
DT. BÉLGICA
“Francia defendió muy bien y eso hay que valorarlo. Incluso sus atacantes contribuyeron en eso".
Antoine Griezmann
Delantero-Francia
"En un córner pusimos el 1-0 y luego hemos aguantado muy bien".
Hugo Lloris
Arquero-Francia
"Hay un partido por jugar y es el más importante de todos".
Toby Alderweireld
Defensor-Bélgica
"A veces necesitas un poco de suerte y creo que Francia la tuvo".
Thibaut Courtois
Arquero-Bélgica
"No tengo la sensación de que Francia fuera mejor que nosotros".
LA OTRA MIRADA
MALDICIÓN. El español Roberto Martínez no pudo evitar la maldición del entrenador extranjero, ya que todas las selecciones campeonas del mundo de la historia lo han sido con técnicos autóctonos. El técnico español, nacido en Balaguer (Lleida), que cumplirá el próximo 13 de julio 45 años, no pudo unir su nombre a los de dos mitos como el inglés George Raynor y el austríaco Ernst Happel, que alcanzaron la final con selecciones distintas a las de sus países.
TERCERA FINAL. La selección francesa jugará su tercera final de un Mundial. Jugó su primera final mundialista en la edición que organizaron en su país en 1998, cuando se impusieron por 0-3 a Brasil. Ocho años después, se volvieron a plantar en una final de la Copa del Mundo, en Alemania 2006, en la que cayeron con Italia en los penaltis por 5-3 tras un empate 1-1.
CERCA DE LA HISTORIA. El entrenador de Francia, Didier Deschamps, puede convertirse en el tercer hombre de la historia en ganar el Campeonato del Mundo como técnico y también como jugador, si el domingo gana la final de Rusia 2018. Sólo dos preparadores consiguieron este hecho anteriormente: el brasileño Mario Zagallo y el alemán Franz Beckenbauer. El brasileño jugó las ediciones de Suecia 1958 y Chile 1962 y dirigió al combinado sudamericano en México 1970 y Francia 1998. Beckenbauer participó en dos finales como jugador, la de Inglaterra 1966, que perdió, y la de Alemania 1974, que ganó. En el banquillo dirigió al conjunto germano en México 1986 y en Italia 1990
martes, 10 de julio de 2018
Francia ganó a Bélgica y es finalista
Francia jugará la final del Mundial de Rusia 2018 al superar a Bélgica (1-0) con un cabezazo del central Samuel Umtiti tras un saque de esquina, la sentencia de un conjunto galo que jugó sus cartas al contragolpe y frenó en seco el sueño de la 'generación dorada' del fútbol belga.
La cabeza de Umtiti bien vale una final, la tercera de un Mundial para Francia, lograda con la receta práctica con la que ha conseguido avanzar en Rusia 2018: la del contragolpe, con un excelente Kylian Mbappé a la carrera y un inteligente Antoine Griezmann. Solo los fallos Olivier Giroud les privaron de más goles.
La nueva hornada 'bleu' tendrá su segunda final consecutiva, tras la que perdieron en la Eurocopa 2016 ante Portugal, y la tercera de su país en la Copa del Mundo. La primera la ganaron en casa en 1998 a Brasil con su seleccionador Didier Deschamps sobre el césped. En la segunda, cayeron ante Italia en Alemania 2006.
Un testarazo del que se acordarán en mucho tiempo en Bélgica, que volvió a darse de bruces con el muro de las semifinales. El mismo que frenó a la generación de Enzo Scifo y Jean-Marie Pfaff en México 1986 lo hizo con los Eden Hazard, Romelu Lukaku, Kevin de Bruyne o Thibaut Courtois. Dominaron la posesión, pero carecieron de peligro.
Los dos equipos llegaban sin haber concedido casi nada: Francia, apenas un empate contra Dinamarca en la primera fase y unos minutos a Argentina en octavos, antes de que la destrozara Mbappé. Bélgica, unos octavos de sufrimiento y remontada épica ante la sorprendente Japón y una lección táctica en los cuartos a Brasil.
Salió Roberto Martínez protegiendo su mediocampo con Moussa Dembélé como sustituto del defensor sancionado Thomas Meunier, con el objetivo de auxiliar a Axel Witsel y ejercer de perro de presa tras las arrancadas de Kylian Mbappé, que apareció en el primer minuto buscando una carrera y advirtiendo de lo que vendría.
El balón fue desde el inicio belga, que maniobró entre una zaga de cuatro al defender y el esquema de tres centrales y dos jugadores abiertos en las bandas: Nacer Chadli y Eden Hazard. Por la izquierda, desde la que penetraba la estrella del Chelsea, llegaron las mejores del ocasiones de los 'Diablos Rojos'.
Hazard superó en todo momento al joven lateral galo Benjamin Pavard y amenazó, primero con un disparo con la izquierda y luego con otro a la media vuelta con la derecha que despejó el central galo Raphael Varane a córner. Corría el minuto 19.
El acoso belga seguía: un cabezazo de Marouanne Fellaini, un disparo tras un rechace en un córner de Toby Alderweireld... En ambas respondió Hugo Lloris, salvador de su equipo en los primeros 25 minutos. En otro pase de la muerte de Hazard desde la izquierda, fue Umtiti el que respondió por una Francia con el agua al cuello.
Sin haber llegado al gol, los 'Diablos Rojos' bajaron una marcha, y Francia comenzó a encontrar el contragolpe y las ocasiones. Giroud tuvo dos, un remate de cabeza a centro de Pavard en una jugada ensayada, y un disparo flojo tras un pase de la muerte de Mbappé, cuyo desmarque había encontrado Griezmann con una asistencia milimétrica. Francia lamentó no tener un 'killer' como 9.
Las recetas de ambos equipos -la posesión belga hacia las bandas y la espera francesa para el contragolpe- eran tan complementarias que provocaban ocasiones en uno y otro lado. Antes del descanso, Courtois evitó con el pie derecho que Pavard marcara a pase de Mbappé, y Lukaku no supo aprovechar un error de Umtiti para rematar.
Tras el paso por vestuarios, la tónica siguió parecida, pero la posesión belga era menos peligrosa y los contragolpes franceses más afilados. Vincent Kompany evitó un remate a la media vuelta de Giroud, pero en el saque de esquina posterior, Umtiti se adelantó a Alderweireld y Fellaini para marcar de cabeza el 1-0.
El tanto acomodaba aún más a los de Didier Deschamps en su apuesta y a ello se unión que Mbappé destapó el tarro de las esencias: una carrera con pase para Matuidi y un pase de tacón dentro del área para el remate de Giroud. Roberto Martínez reaccionó quitando un medio (Dembéle) y sumando al delantero Dries Metrens.
En cinco minutos, dos centros del atacante del Nápoles obligaron a Lloris a sacar un balón con los puños y a ver cómo otro, rematado por Fellaini, se iba a unos metros de su portería. La posesión volvía a ser de la generación dorada del fútbol belga, que veía cómo su gran momento se les escapaba entre los dedos.
Conforme avanzaba el reloj, la desesperación belga iba en aumento mientras los aficionados franceses en el estadio de San Petersburgo empezaban a entonar 'La Marsellesa'. Lukaku tuvo una opción de cabeza, pero no llegó a conectar, Courtois detuvo un disparo raso a Griezmann y Tolisso tuvo el 2-0 en el descuento. Pero ya poco importaba, porque los 'bleus' estarán en la final de Moscú.
La cabeza de Umtiti bien vale una final, la tercera de un Mundial para Francia, lograda con la receta práctica con la que ha conseguido avanzar en Rusia 2018: la del contragolpe, con un excelente Kylian Mbappé a la carrera y un inteligente Antoine Griezmann. Solo los fallos Olivier Giroud les privaron de más goles.
La nueva hornada 'bleu' tendrá su segunda final consecutiva, tras la que perdieron en la Eurocopa 2016 ante Portugal, y la tercera de su país en la Copa del Mundo. La primera la ganaron en casa en 1998 a Brasil con su seleccionador Didier Deschamps sobre el césped. En la segunda, cayeron ante Italia en Alemania 2006.
Un testarazo del que se acordarán en mucho tiempo en Bélgica, que volvió a darse de bruces con el muro de las semifinales. El mismo que frenó a la generación de Enzo Scifo y Jean-Marie Pfaff en México 1986 lo hizo con los Eden Hazard, Romelu Lukaku, Kevin de Bruyne o Thibaut Courtois. Dominaron la posesión, pero carecieron de peligro.
Los dos equipos llegaban sin haber concedido casi nada: Francia, apenas un empate contra Dinamarca en la primera fase y unos minutos a Argentina en octavos, antes de que la destrozara Mbappé. Bélgica, unos octavos de sufrimiento y remontada épica ante la sorprendente Japón y una lección táctica en los cuartos a Brasil.
Salió Roberto Martínez protegiendo su mediocampo con Moussa Dembélé como sustituto del defensor sancionado Thomas Meunier, con el objetivo de auxiliar a Axel Witsel y ejercer de perro de presa tras las arrancadas de Kylian Mbappé, que apareció en el primer minuto buscando una carrera y advirtiendo de lo que vendría.
El balón fue desde el inicio belga, que maniobró entre una zaga de cuatro al defender y el esquema de tres centrales y dos jugadores abiertos en las bandas: Nacer Chadli y Eden Hazard. Por la izquierda, desde la que penetraba la estrella del Chelsea, llegaron las mejores del ocasiones de los 'Diablos Rojos'.
Hazard superó en todo momento al joven lateral galo Benjamin Pavard y amenazó, primero con un disparo con la izquierda y luego con otro a la media vuelta con la derecha que despejó el central galo Raphael Varane a córner. Corría el minuto 19.
El acoso belga seguía: un cabezazo de Marouanne Fellaini, un disparo tras un rechace en un córner de Toby Alderweireld... En ambas respondió Hugo Lloris, salvador de su equipo en los primeros 25 minutos. En otro pase de la muerte de Hazard desde la izquierda, fue Umtiti el que respondió por una Francia con el agua al cuello.
Sin haber llegado al gol, los 'Diablos Rojos' bajaron una marcha, y Francia comenzó a encontrar el contragolpe y las ocasiones. Giroud tuvo dos, un remate de cabeza a centro de Pavard en una jugada ensayada, y un disparo flojo tras un pase de la muerte de Mbappé, cuyo desmarque había encontrado Griezmann con una asistencia milimétrica. Francia lamentó no tener un 'killer' como 9.
Las recetas de ambos equipos -la posesión belga hacia las bandas y la espera francesa para el contragolpe- eran tan complementarias que provocaban ocasiones en uno y otro lado. Antes del descanso, Courtois evitó con el pie derecho que Pavard marcara a pase de Mbappé, y Lukaku no supo aprovechar un error de Umtiti para rematar.
Tras el paso por vestuarios, la tónica siguió parecida, pero la posesión belga era menos peligrosa y los contragolpes franceses más afilados. Vincent Kompany evitó un remate a la media vuelta de Giroud, pero en el saque de esquina posterior, Umtiti se adelantó a Alderweireld y Fellaini para marcar de cabeza el 1-0.
El tanto acomodaba aún más a los de Didier Deschamps en su apuesta y a ello se unión que Mbappé destapó el tarro de las esencias: una carrera con pase para Matuidi y un pase de tacón dentro del área para el remate de Giroud. Roberto Martínez reaccionó quitando un medio (Dembéle) y sumando al delantero Dries Metrens.
En cinco minutos, dos centros del atacante del Nápoles obligaron a Lloris a sacar un balón con los puños y a ver cómo otro, rematado por Fellaini, se iba a unos metros de su portería. La posesión volvía a ser de la generación dorada del fútbol belga, que veía cómo su gran momento se les escapaba entre los dedos.
Conforme avanzaba el reloj, la desesperación belga iba en aumento mientras los aficionados franceses en el estadio de San Petersburgo empezaban a entonar 'La Marsellesa'. Lukaku tuvo una opción de cabeza, pero no llegó a conectar, Courtois detuvo un disparo raso a Griezmann y Tolisso tuvo el 2-0 en el descuento. Pero ya poco importaba, porque los 'bleus' estarán en la final de Moscú.
lunes, 9 de julio de 2018
Mbappé, ausente en último entrenamiento de Francia antes de semifinales
El delantero francés Kylian Mbappé estuvo ausente en el entrenamiento de los ‘Bleus’ este lunes, el último antes de la semifinal mundialista contra Bélgica el martes en San Petersburgo, mientras que el mediocentro N'Golo Kanté y el lateral Benjamin Pavard se ejercitaron al margen de sus compañeros.
Pese a ello, el seleccionador francés Didier Deschamps, que aseguró que esos jugadores no se entrenarían con sus compañeros "por precaución", cuenta con los tres para el encuentro del martes contra los ‘Diablos Rojos’.
También puedes leer:
"No hay bajas", dijo el seleccionador en conferencia de prensa justo antes del entrenamiento oficial, cuyo primer cuarto de hora estuvo abierto a la prensa como es habitual. "Todo el mundo debería estar operativo mañana", añadió.
Mientras que 17 jugadores de campo y los tres porteros calentaban, Kanté y Pavard se quedaron en compañía de un preparador físico, trotando alrededor del terreno de juego.
Pavard recibió un golpe de Luis Suárez durante el partido de cuartos de final contra Uruguay el pasado viernes en Nizhni Nóvgorod (2-0). "Aún lo siento hoy (domingo), pero todo va bien", declaró el joven defensa en conferencia de prensa.
Te puede interesar:
"Soy un guerrero, sudo la camiseta y estoy apto, dispuesto a ir al combate", añadió.
Pese a ello, el seleccionador francés Didier Deschamps, que aseguró que esos jugadores no se entrenarían con sus compañeros "por precaución", cuenta con los tres para el encuentro del martes contra los ‘Diablos Rojos’.
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"No hay bajas", dijo el seleccionador en conferencia de prensa justo antes del entrenamiento oficial, cuyo primer cuarto de hora estuvo abierto a la prensa como es habitual. "Todo el mundo debería estar operativo mañana", añadió.
Mientras que 17 jugadores de campo y los tres porteros calentaban, Kanté y Pavard se quedaron en compañía de un preparador físico, trotando alrededor del terreno de juego.
Pavard recibió un golpe de Luis Suárez durante el partido de cuartos de final contra Uruguay el pasado viernes en Nizhni Nóvgorod (2-0). "Aún lo siento hoy (domingo), pero todo va bien", declaró el joven defensa en conferencia de prensa.
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"Soy un guerrero, sudo la camiseta y estoy apto, dispuesto a ir al combate", añadió.
Giroud espera anotarle un gol a Courtois
El delantero francés Olivier Giroud, despreocupado por su falta de acierto en el Mundial de Rusia, reveló ayer que tiene “la intención de batir a Thibaut Courtois” mañana, en la primera semifinal del torneo.
El exjugador del Arsenal se reencontrará en San Petersburgo con su ahora compañero en el Chelsea, al que consiguió marcar en el pasado en algún derbi londinense. Por esta razón, en una rueda de prensa celebrada ayer en Istra, Olivier Giroud confesó que tiene “la intención de volver a hacerlo este martes”. “Espero que llegue mi turno para hacer gol”, dijo.
Pese a no haberse estrenado como realizador en Rusia, Giroud se mostró satisfecho con su aportación a la escuadra ‘bleu’.
“Estoy tratando de hacerles huecos a mis socios y jugar para ellos. No he marcado gol, pero estoy involucrado en tres tantos del equipo así que no estoy frustrado, aunque sí espero que llegue mi turno de sacudir las redes”, confesó.
El atacante galo reparó, sin embargo, en la dificultad que entraña superar a Thibaut Courtois, al que conoce de la Premier League, como rival y como compañero. “Es un baluarte. Está muy bien y además tiene una buena defensa por delante de él. Confío, sin embargo, en que dejarán algún hueco por el que entrar. Estoy seguro de que vamos a romper este muro”, dijo.
Giroud alabó a los belgas por su buen juego e intuyó “que será un partido abierto, bonito de ver para el aficionado y una batalla táctica” entre jugadores y técnicos. EF
El exjugador del Arsenal se reencontrará en San Petersburgo con su ahora compañero en el Chelsea, al que consiguió marcar en el pasado en algún derbi londinense. Por esta razón, en una rueda de prensa celebrada ayer en Istra, Olivier Giroud confesó que tiene “la intención de volver a hacerlo este martes”. “Espero que llegue mi turno para hacer gol”, dijo.
Pese a no haberse estrenado como realizador en Rusia, Giroud se mostró satisfecho con su aportación a la escuadra ‘bleu’.
“Estoy tratando de hacerles huecos a mis socios y jugar para ellos. No he marcado gol, pero estoy involucrado en tres tantos del equipo así que no estoy frustrado, aunque sí espero que llegue mi turno de sacudir las redes”, confesó.
El atacante galo reparó, sin embargo, en la dificultad que entraña superar a Thibaut Courtois, al que conoce de la Premier League, como rival y como compañero. “Es un baluarte. Está muy bien y además tiene una buena defensa por delante de él. Confío, sin embargo, en que dejarán algún hueco por el que entrar. Estoy seguro de que vamos a romper este muro”, dijo.
Giroud alabó a los belgas por su buen juego e intuyó “que será un partido abierto, bonito de ver para el aficionado y una batalla táctica” entre jugadores y técnicos. EF
Benjamin Pavard asegura que no temen a nadie
El lateral francés Benjamin Pavard aseguró ayer que los internacionales ‘bleus’ no temen “a nadie” después de haber eliminado a la Argentina de Leo Messi y a la Uruguay de Luis Suárez en su camino hacia las semifinales del Mundial de Rusia 2018.
En una rueda de prensa celebrada en la localidad de Istra, a 48 horas del encuentro que mañana les medirá en San Petersburgo con la escuadra de Bélgica en la primera semifinal, Benjamin Pavard afirmó que se enfrentan a “un gran equipo”, aunque también apuntó que “no” temen a nadie.
“Ya jugamos contra Messi y contra Suárez. Trabajaremos bien para tratar de bloquearles”, dijo en alusión al duelo ante los Diablos Rojos, para el que se declaró “disponible” pese a los “golpes recibidos ante la selección uruguaya”.
“Terminé jugando con una pierna, pero soy un guerrero”, bromeó. A sus 22 años, asentado como titular en el lateral derecho, Benjamin Pavard se ha convertido en uno de los favoritos de la afición francesa y en un jugador clave para el técnico Didier Deschamps. Con él en el campo, de hecho, la escuadra ‘bleu’ permanece invicta y así confía en mantenerse tras las semifinales.
“Creo que todavía no soy consciente de todo lo que me está pasando. Estoy en mi burbuja, pero solo pienso en trabajar y en ganar este Campeonato del Mundo”, comentó el jugador del Sttutgart.
Pavard consideró que el “partido ante la selección belga va a ser complicado”, porque el cuadro que dirige el español Roberto Martínez ha tomado en este torneo “un gran impulso”, pero destacó que Francia cuenta “con un grupo excepcional”.
Son, no obstante, los vigentes subcampeones de Europa y bajo la tutela de Didier Deschamps se están mostrando como uno de los bloques más sólidos en Rusia.
Preguntado por la falta de gol del delantero Olivier Giroud, Benjamin Pavard subrayó que es “un gran jugador”, que “ama a Francia” y que siempre “suda la camiseta”.
También remarcó la influencia del portero Hugo Lloris, al que consideró “un portero excepcional y un líder dentro y fuera del campo”. “Nosotros nunca lo hemos dudado porque nos ha demostrado a todos que es un gran guardameta”, sentenció el lateral.
En una rueda de prensa celebrada en la localidad de Istra, a 48 horas del encuentro que mañana les medirá en San Petersburgo con la escuadra de Bélgica en la primera semifinal, Benjamin Pavard afirmó que se enfrentan a “un gran equipo”, aunque también apuntó que “no” temen a nadie.
“Ya jugamos contra Messi y contra Suárez. Trabajaremos bien para tratar de bloquearles”, dijo en alusión al duelo ante los Diablos Rojos, para el que se declaró “disponible” pese a los “golpes recibidos ante la selección uruguaya”.
“Terminé jugando con una pierna, pero soy un guerrero”, bromeó. A sus 22 años, asentado como titular en el lateral derecho, Benjamin Pavard se ha convertido en uno de los favoritos de la afición francesa y en un jugador clave para el técnico Didier Deschamps. Con él en el campo, de hecho, la escuadra ‘bleu’ permanece invicta y así confía en mantenerse tras las semifinales.
“Creo que todavía no soy consciente de todo lo que me está pasando. Estoy en mi burbuja, pero solo pienso en trabajar y en ganar este Campeonato del Mundo”, comentó el jugador del Sttutgart.
Pavard consideró que el “partido ante la selección belga va a ser complicado”, porque el cuadro que dirige el español Roberto Martínez ha tomado en este torneo “un gran impulso”, pero destacó que Francia cuenta “con un grupo excepcional”.
Son, no obstante, los vigentes subcampeones de Europa y bajo la tutela de Didier Deschamps se están mostrando como uno de los bloques más sólidos en Rusia.
Preguntado por la falta de gol del delantero Olivier Giroud, Benjamin Pavard subrayó que es “un gran jugador”, que “ama a Francia” y que siempre “suda la camiseta”.
También remarcó la influencia del portero Hugo Lloris, al que consideró “un portero excepcional y un líder dentro y fuera del campo”. “Nosotros nunca lo hemos dudado porque nos ha demostrado a todos que es un gran guardameta”, sentenció el lateral.
domingo, 8 de julio de 2018
Según Didier Deschamps Francia, con tiempo para crecer
La selección de Francia ya mandó a casa a dos excampeones del mundo en las fases de eliminación directa, pero todavía tiene mucho que mejorar, de acuerdo al entrenador Didier Deschamps, quien ya piensa en la semifinal del martes con Bélgica. Después de una primera fase en la que ganó su zona pero no convenció con su desempeño, Francia derrotó 4-3 a Argentina en octavos de final y 2-0 a Uruguay en cuartos con dos sólidas actuaciones para meterse entre los cuatro mejores del mundo.
Un equipo que fue de menos a más. "Tuvimos una primera ronda complicada, efectiva, pero sin ser brillante.
Pero desde el partido contra Argentina hemos crecido", dijo el técnico de Francia. "Fuimos el mejor equipo contra Uruguay, pero todavía hay algunas imperfecciones. Tenemos mucho más potencial". Deschamps dijo estar muy contento por el hecho de que su plantel "mostró madurez". Con una edad promedio de 26 años, Francia entró en la Copa del Mundo en Rusia con la segunda escuadra más joven entre las participantes.
"Tengo un equipo joven que está mostrando cada vez más resolución. Se puede ver que su estado de ánimo es positivo y ha habido un gran progreso", dijo el entrenador.
Una historia que podría repetirse. Avanzar a semifinales permite a Deschamps, quien durante la fase de grupos se convirtió en el DT de Francia con más tiempo en el cargo, seguir en el camino para emular el éxito alcanzado como jugador, cuando fue campeón del mundo con Francia en 1998. El elenco europeo venía de ser eliminado en los cuartos de final del Mundial 2014 y en la definición de la Eurocopa que jugó como local hace dos años. "Me gusta alcanzar metas, pero no lo veo desde un punto de vista personal. Mi orgullo está en mi equipo y en mi cuerpo técnico", destacó antes del choque del martes con Bélgica, que en cuartos dio el golpe al eliminar al pentacampeón del mundo Brasil.
Un equipo que fue de menos a más. "Tuvimos una primera ronda complicada, efectiva, pero sin ser brillante.
Pero desde el partido contra Argentina hemos crecido", dijo el técnico de Francia. "Fuimos el mejor equipo contra Uruguay, pero todavía hay algunas imperfecciones. Tenemos mucho más potencial". Deschamps dijo estar muy contento por el hecho de que su plantel "mostró madurez". Con una edad promedio de 26 años, Francia entró en la Copa del Mundo en Rusia con la segunda escuadra más joven entre las participantes.
"Tengo un equipo joven que está mostrando cada vez más resolución. Se puede ver que su estado de ánimo es positivo y ha habido un gran progreso", dijo el entrenador.
Una historia que podría repetirse. Avanzar a semifinales permite a Deschamps, quien durante la fase de grupos se convirtió en el DT de Francia con más tiempo en el cargo, seguir en el camino para emular el éxito alcanzado como jugador, cuando fue campeón del mundo con Francia en 1998. El elenco europeo venía de ser eliminado en los cuartos de final del Mundial 2014 y en la definición de la Eurocopa que jugó como local hace dos años. "Me gusta alcanzar metas, pero no lo veo desde un punto de vista personal. Mi orgullo está en mi equipo y en mi cuerpo técnico", destacó antes del choque del martes con Bélgica, que en cuartos dio el golpe al eliminar al pentacampeón del mundo Brasil.
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